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EL
TESORO DE RANCHO VIEJO
El jueves 21 de marzo de 1811
a las nueve de la mañana en un recodo estrecho de un paraje con escasa
vegetación fue tendida una emboscada a los insurgentes encabezados por
Ignacio Allende, su hijo Indalecio, Mariano Jiménez y Joaquín Arias en Acatitia de Baján , por el Capitán realista Ignacio Elizondo quien apostó
a unos indígenas, provistos de lazos y reatas a quienes dio instrucciones
de aprehender y atar a todos los que pasaran por el sitio,
personalmente los instó a capitular, lo que finalmente hicieron
después de un fallido intento por defenderse, en el cual perdió la vida
el hijo de Allende y en el que Joaquín Arias resultó herido. Al
final marchaba Don Miguel Hidalgo y Costilla escoltado por veinte hombres,
y luego de ser presionado por los españoles, terminó por entregarse.
Derivado
de este importante pasaje histórico da inicio en San
Buenaventura una de tantas leyenda que han sido transmitidas bien
sea de padres a hijos, escritas en reconocidos libros o estampadas
en aquellos programas o folletos perdidos por ahí en alguna vieja
castaña, y que hasta el día de hoy no se conoce con certeza si
verdaderamente existió el Tesoro de Rancho Viejo ......
(1) (2) ....“ Respecto
a las cosas que como botín de guerra se les quitó a los insurgentes en
el asalto de Baján, no se ha podido inquirir su paradero final, a pesar
de la muchas pesquisas que se han hecho
con este motivo. El efectivo recogido, que como se dijo era una gran suma
(mas de dos millones de pesos ) en moneda acuñada y barras de plata y
oro; no existe documento que justifique su inversión o último destino.
La voz popular ha asegurado siempre que la mayor parte de esos dineros
quedaron entre los principales jefes, percibiendo el erario una parte
relativamente pequeña.
Mi abuelo Don José
María Ramón, que para esa fecha contaba con 11 años, refería que en en
la misma tarde que entró Elizondo con los presos de Baján, los atajos de
mulas siguieron por la calle Real hasta la plaza donde descargaron los
arrieros las cargas reales*
y barras de plata, formando una
trinchera larga en la cuadra de Don Ramón Múzquiz, y tan alta
que les daba casi al hombro a los arrieros; y que en la mañana del
día siguiente que volvió a la plaza, instigado por la misma curiosidad,
ya no había absolutamente nada, asegurándose
que todo el dinero lo habían llevado a la casa de Don Tomás
Flores, que quedaba por la calle Real donde hacía esquina con la del
“Ciprés” para el sureste. Era voz popular que la mayor parte del oro,
que eran muchos marcos, se repartió entre los principales autores de la
contrarrevolución, tocándole a Don Ignacio Elizondo la mejor parte, además
de que mando furtivamente del propio Baján la noche del 21 de marzo, con
su propio compadre Don Antonio Rivas, consistente en un atajo de mulas y
dos carros cargados con plata acuñada y en barras, que sin pasar por
Monclova tomaron el camino que va por Castaños a Pozuelos, y de allí
pasando por Nadadores , al “Rancho Viejo” de Santa Gertrudis, que era
propiedad el referido Rivas; y donde se asegura, que fueron ocultados
estos valores. Muerto el Capitán Elizondo de una manera trágica, quedó
su compadre Rivas único dueño de ese cuantioso tesoro, que al fin ni él
ni sus hijos pudieron disfrutar, debido a que falleció de una muerte
repentina, que no le permitió ni siquiera decir a su familia el lugar
donde había ocultado tan inmensa riqueza.
Lo que si se sabe de
cierto, es que Don Antonio Rivas fue en San Buenaventura el hombre más
acaudalado y de mayor validez social en su época. El y su esposa
construyeron la capilla de San José, que quedaba contigua y en
comunicación con la Parroquia de su pueblo, donando la imagen que es de
talla y de regulares dimensiones, así como también seis barras de plata
“pasta” para que se fabricaran seis candelabros grandes, un
manifestador (púlpito), dos atriles para evangelio y epístola, un
frontal grande dos ciliares y cruz alta,
incensario con naveta (cofre), y una fuente con hisopo para
asperges (rociador para agua bendita).
Ordenaba además en su
testamento que si no era suficiente la plata donada para su manda, él diría
a su esposa de donde se había que tomar lo que faltare; que dejaba
treinta pesos para cada uno de las mandas forzosas y un día de agua en la
Hacienda de Santa Gertrudis, para que quedando entre sus herederos tuviera
la pensión de tres misas cada año la patrona del Rancho, que también
donó, y cincuenta pesos para misas por su alma y la de sus padres y
abuelos" ...
.......con
su muerte Don Toño Rivas se llevó un gran secreto a la tumba, que
ni sus propios parientes y largos años de intensas búsquedas han
podido dar con el Tesoro de Rancho Viejo.
(1) Transcripción
original del Libro General del Estado de Coahuila escrito por el Dr.
Regino F. Ramón en el año de 1917.
(2) Información
recopilada y enviada por el Ing. Rodolfo Vasquez Carrillo
* La barra de
plata, como tengo dicho se estimaba en mil cien pesos acuñados; la carga
de reales equivalía a 3,000 pesos repartidos en dos sacos de mil
quinientos cada uno; y el marco de oro igual a 8 onzas o 50 castellanos.
HISTORIAS
Y LEYENDAS DE MONCLOVA ANTOLOGÍA
EL
ORO DE MONTE VIEJO
por LUCAS
MARTÍNEZ SÁNCHEZ.
Un relato extraño y por demás
fantástico, tuvo lugar al inicio del mes de octubre de 1918, cuando
llegaron a Monclova dos súbditos españoles, uno de ellos ingeniero cuyo
nombre no se recuerda, acompañado de un caballero de Barcelona de
apellido Navarro, quienes presentaron al alcalde en turno sendas
recomendaciones del ministro de hacienda y del gobernador del estado, a
efecto de que se les brindaran todas las facilidades para una encomienda
especial que los tría a Monclova. Ante tal petición se dispuso
auxiliarlos con un experto guía de la localidad que era don Eligio Pérez
además de algunos peones y mulas para transportar la carga.
A los tres
días de su arribo pidieron los españoles que don Eligio los guiara hasta
la cueva de "Los Antiguos", ya estando allí, el ingeniero tomó
teodolito y después de consultar su croquis muy antiguo que sacaron de un
tubo de hojalata, prosiguieron la marcha adentrándose entre los cañones
y confrontando puntos determinados sobre las estribaciones del cerro de la
Gloria. Ya al medio día el señor Navarro, ordenó parar y hacer
campamento en la falda de la loma, dejando a la derecha de norte a sur, el
arroyo de Monte Viejo. Después de una copiosa comida, de buena calidad,
el señor Navarro dijo que todos los puntos de referencia en el croquis
habían sido localizados y que en breve encontrarían ala mina que había
pertenecido a su difunto bisabuelo el marqués de Navarro, caballero
castellano que habitó en Monclova hasta 1810, se decía que sus tesoros
eran cuantiosos, pues recibía mes a mes grandes cantidades de oro y plata
en tejas y barras, procedentes de Sinaloa, Chihuahua, Durango, sonora,
Zacatecas y San Luis Potosí, donde tenía sus fundos mineros.
. Al proclamar
la independencia de México, muchos potentados españoles se negaban a
admitir que ese movimiento renovador, llegara siquiera a triunfar, ni a
prosperar con el tiempo, pero bastaron unos cuantos meses para afirmarse
la convicción de que estaban equivocados, para entonces ya era tarde y
sumamente difícil sacar de México las cuantiosas riquezas acumuladas
durante varias generaciones, pero la revolución insurgente crecía y
crecía, como un volcán en erupción, y los españoles tuvieron que
emigrar mas deprisa, saliendo por el norte, con rumbo a los puertos mas
cercanos de la Unión Americana, pero antes de embarcarse, hubieron de
enterrar lo mas pesado de su tesoro entre las que se encontraban la del
marques de Navarro consistente en varios millones.
Para esconder esta
riqueza, escogió lo más recóndito de la serranía de la Gloria, a unos
cuantos kilómetros al oriente de Monclova, en una vieja mina explotada
entonces por el mismo marques de Navarro, medio acondicionada para el fin
que por ultimo se le destinaba a sus bienes; durante varias noches
condujeron, en una docena de mulas, el cuantioso tesoro de oro y plata que
se iba acumulando rápidamente en las profundidades del aquel foso.
Después de dos semanas de agobiante acarreo, bajo las sombras de la
noche, hubo de tomarse una decisión fatal, deshacerse de todos los peones
y del numero de mulas de carga, que sirvieron para cubrir aquel tesoro
inmenso, que volvió por ironía del destino a su sitio de origen después
de haber sido purificado por la mano del hombre.
Después de un siglo,
decía el sucesor del marques de Navarro; venimos desde Barcelona,
España, a rescatar ese oro y esa plata, que hará rica a mucha gente.
Hasta esos momentos, decía don Eligio el guía, supimos que estábamos
ahí para buscar un tesoro fabuloso, que aquellos dos españoles llegaron
a desenterrar cruzando el mar procedentes de España, y que durante 108
años había permanecido escondido ahí, tal vez a la vera del camino
donde tantas veces pasamos de ida y vuelta, en nuestro diario trabajo de
leñadores y pobres madereros, como también pasaron, ignorando este mito
o leyenda, nuestros padres o abuelos.
Apenas terminada la comida
emprendió la búsqueda el sucesor del marqués, y decía que tener los
ojos bien abiertos para localizar un boquete cubierto con piedra de monte,
reforzado con un marco de piedra para evitar su caída, piedra que se
amontono para disimular la entrada provocándose luego un derrumbe para
dejar completamente cubierto aquel sitio y borrar todo rastro.
Toda esa
tarde se buscó en los relices y cañones, por la parte de arriba se
exploraron las mesetas, regresando sin una gota de agua y notablemente
agotados. Al siguiente día pensando el español que tendría luz
suficiente, enfilaron rumbo al Puertecito y doblando al este, tuvieron el
cerro de la Gloria al frente, a la derecha divisaron una meseta vista
desde el fondo del arroyo, en un reliz como de cinco metros, y al pie,
casi al fondo del cañón, la señal era inconfundible, había un derrumbe
de piedra como de quince metros de espesor, procedieron a bajar pensando
que al estar ante la entrada tapada por el derrumbe, sería 25 % para el
fisco y sobraría para grandes donativos y gratificaciones, el tesoro es
sencillamente colosal, decía el español, hay poco dinero acuñado,
comparado con las barras de oro y plata, de eso hay varias toneladas,
¡seremos muchas veces ricos, que digo ricos, Inmensamente ricos!.
Volvió
a la carga con ahínco, pero al largo ir y venir, febril y agotante, se
iba perdiendo impacto y coraje, ya en la tarde se tomó un descanso, pues
varia veces envió a los peones por agua al campamento que estaba a cinco
kilómetros. Al ingeniero, tan pronto se veía alegre y feliz, como
fatigado y moralmente abatido, se habían explorado palmo a palmo dos
cañones atrás y tres adelante del punto localizado en el croquis, los
cañones al pie del cerro de la Gloria, no tiene nada de abruptos, por el
contrario son muy andables por personas no acostumbradas a subir y bajar
por senderos y lomeríos, no obstante se entraba tomando un descanso algo
agotados y todavía peor, desmoralizados.
Treinta minutos después llegó
el señor Navarro y nos ordenó regresarnos el campamento, durante la cena
le oímos decir: si mi bisabuelo no hubiese tomado ciertas medidas de
seguridad, ya hubiéramos transportado hasta el cerro todo el tesoro,
todos estuvieron de acuerdo que la elección del sitio no podría ser
mejor, pero que si el croquis era fiel, se tendría que dar con el
escondite como fuera, pues el guía y los peones conocían el lugar como
el patio de su casa; Navarro comenta con todo detalle que aquel croquis
venía anotándose en los testamentos de su familia desde hacía tres
generaciones y en ellos se hablaba de algo fabuloso en oro y plata, sin
precisar cantidades en los testamentos, haciéndose agregados al calce
para la aplicación de la cuantiosa fortuna, que en línea directa
pertenecía a los Navarro de otra suerte, decía al heredero, seríamos
tontos en emprender una larga travesía haciendo gastos algo serios, sobre
todo expuestos a las bombas y minas submarinas que tienen a la gente
pacífica en constante zozobra, y dirigiéndose al ingeniero acompañante
le dijo: es cierto, vienes ganando haberes ya agregados de cinco mil pesetillas al mes y todos los gastos pagados y dijo a todos, él lleva
vela muy gruesa en el entierro, se alentó a que viniéramos a conocer
Monclova y muy principalmente estas azules montañas muy hermosas pero muy
avaras, porque se abstienen de hacernos confidentes de sus secretos.
Amaneció al tercer día y la búsqueda se intensificó por todos los
cañones y mesetas circunvecinas, la celeridad del paso fue
disminuyéndose y los descansos se hacían más frecuentes, el tiempo
voló y al octavo día las exploraciones se redujeron a cero, los guías
se retiraron dos kilómetros del campamento y el señor Navarro no quiso
salir de su tienda desde la noche anterior, pues había consumido el solo,
dos botellas de coñac, en su cara, antes alegre y optimista, animada
siempre por sonrisas amables, se advertía claramente las huellas del
cansancio, del abatimiento y del despecho, ya en la tarde, el señor
Navarro ordenó levantar el campamento y volver a Monclova, a donde se
llegó al filo de la media noche.
La mañana siguiente fue recibido por el
alcalde y después de cambiar los saludos de cortesía, navarro reventó
hoy mismo salimos para Saltillo y de ahí a Veracruz para regresar a
España, no hemos encontrado el tesoro. Más tarde el alcalde se lamentaba
de no haber pedido al señor Navarro, si no el croquis original, cuando
menos algunos pormenores importantes y orientación, pues lo explorado
abarcaba un área de diez kilómetros. Quedando en el más profundo
misterio, perdido entre los cañones del cerro de la Gloria y esperando a
quien lleve mejor suerte, el fabuloso y rico tesoro de los Navarro.
La Mina Encantada
por DON
MANUEL NEIRA BARRAGÁN.
En los viajes que año
tras año hacía a mi amada tierruca, a mi San Buenaventura, siempre
llevaba pendiente obtener datos sobre una leyenda . La llamaremos sobre la
existencia de la "Mina Encantada", que allá por los años de
los últimos de los sesenta y ochentas del siglo pasado (1800) , armo un
revuelo en toda esa región, pero el ir y venir a visitar a mis viejos
amigos, a mis parientes que residían ahí se me pasaban las horas sin
sentir y me olvidaba por completo de preguntar a los padres de mis amigos
si algo sabían sobre la famosa "Mina Encantada" y ya cuando me encontraba
por acá en el recinto de mi hogar de regreso, me acordaba y hasta me daba
cierta inquietud dicho olvido.
Aquel ambiente en que
vivía en esos pueblos del Norte de Mi Coahuila la vida siempre era
incierta por los asaltos de las hordas de Lipaneses, Apaches y demás
tribus que provenían periódicamente del país vecino del Norte, robaban
caballada, saqueaban los comercios, asesinaban a las personas que les
daban guerra, y se llevan cautivos a jovencitos y jovencitas que allá de
cuando en cuando era un verdadero milagro recatarlos de las fieras manos
de los Apaches y Comanchez.
Los medios de vida
generalmente eran la Agricultura y la ganadería.
Uno de los hombres
más ricos de San buena era un dueño de un ganado cabrío que ascendían
a más de dos mil cabezas.
La majada la tenía
establecida en la falta del Cerro de Santa Gertrudis guiado por un pastor joven
que ahí mismo vivía en su jacalito a donde su amo le llevaba el hitacate
cada dos días, por lo general.
Una tarde como a las
catorce horas el pastorcito acercó el ganado al río nadadores que por
ahí va su curso rumo al noreste y para que sesteara.
Al lograrlos hacerlo,
notó que le faltaban cinco cabras y se regresó a buscarlas, armado como
siempre de un garrote para hacerlas "arrendar", después de
andar mucho, oyó balar en un mogote de mezquites que estaba cerca del
cerro y se dirigió allá. Ahí estaban amogotadas las cinco cabritas y se
adentró hasta ellas y al llegar a cierto lugar vio un pozo como de unos
dos metros de circunferencia, se acercó a ver si era una noria, pero se
dio perfecta cuenta por a esa hora la luz del sol penetraba hasta el fondo
y vio que no era muy hondo y además tenía una vieja escalera de mezquite
para poder bajar.
Ni tardo ni perezoso,
lo hizo y cual no sería su sorpresa que una vez en el fondo vio que
existía un túnel de metro cuarto de altura y que unos pasos adelante
estaban acumulados unos lingotes que el consideró de plomo por el peso.
Salió de ahí, fue e
hizo una amarre de fibras de pita y volvió a bajar para sacar algunos
lingotes. Con miles de trabajos logró sacar ocho y arrastrando amarrados
cada unos los llevó a la majada.
Otro día en la
mañana llegó Don Tiburcio a traerle el hitacate y otras cosillas al
jacal y al ver los lingotes le dijo al pastor:
-Oye Lencho, donde encontraste
estos pedazos de plomo.
-Ah, pos ayer que se
amogotaron cinco chivas allá en aquel mogote que esta junto a unas
palmas.
Y le contó todo lo
que ya dejamos narrado.
-A ver, vente vamos a
ver, si sacamos más pa venderlo a los que tapan vasijas con el plomo.
-Gueno pos vamos.
Tomaron directamente
el rumo del mogote de mezquites, llegaron y cual sería su sorpresa que no
existía ningún pozo ni por sueños.
-Oye Lencho me estás
engañando, dime la verdá de donde los sacaste.
-Pos de ahí mero, Don
Tiburcio, mire aquí están las yerbas apucharradas por donde me los
llevé de don en dos arrastrando.
-Esto es cosa de
brujería... Sabe Dios de que cosa mala será, Vamos, voy a llevarme
los pedazos de plomo esos para que los bendiga el cura.
Gueno, amito, como
usted diga. Vamos a echarlos al expresito pa que se los lleve.
Pasaron los días y el
pastor contó todo esto que hemos narrado y días después los gamusinos
y aficionados a los tesoros y a las minas andaban por el cerro tratando de
encontrar la mina, pero nunca jamás la encontraron.
Un compañero de mi
padre, de oficio carpintero también como mi señor Padre fue llamando por
Don Tiburcio para que le arreglara unas ruedas del expresito y vio
personalmente los lingotes de plata.
Un compañero de
trabajo de mi padre juraba y perjuraba que él había visto las
"barras de plata" en casa de Don Tiburcio y que le dijo que un
desconocido fue a vendérselas sin decir quien era ni de donde venía.
Pero la versión del
pastorcito se extendió hasta los pueblos cercanos y gentes de esos
lugares andaban tras el hallazgo de la MINA ENCANTADA, pero se perdió en
el misterio más profundo...
¿Leyenda?..
¿Imaginación del pastor?.. pero.. y las barras de plata que vio el amigo
de mi padre... lo cierto es que D. Tiburcio al poco tiempo compró más
ganado caprino y tierras de pan llevar y unas horas de agua para regadío
Cuatrocienegas y
Nadadores.... Pueblos de Tesoros
Editorial publicado
por el Dr. Fernando Llamas en el Siglo de Torreón
I.- PRIMERA HISTORIA
Corría
el año de...mmm..la verdad es que no lo se a ciencia cierta, pero
calculo que sería a principios del siglo pasado , cuando montado en su
carruaje de caballos , salió de Monclova con rumbo a
Nadadores Don Manuel de la Fuente Barrera , bisabuelo de mi compadre
Manuelito de la Fuente y de mi esposa Paty , y tío abuelo de la Tía
Meche de la Fuente de Flores , madre de mi buen amigo Eduardo Flores de la
Fuente.
Don
Manuel venía acompañado de su chofer cuyo nombre quedó
perdido en el olvido (para eso hacemos falta escritores novatos que
nos guste "capear los pueblos" y platicar con los viejos sabios
acerca de sus historias y anécdotas para luego poner estas "en
tinta" y evitar que se pierdan al paso de los años)...pues
bien....ambos habían ido a Monclova a hacer algunas compras , y ya de
tardeada salieron con rumbo a su natal Nadadores.
La
noche empezó a caer y la lluvia hizo su aparición , así que aceleraron
el paso . Cuando ya casi llegaban al pueblo y el camino pasaba a un
lado del panteón , el chofer le hizo la seña a Don Manuel
para que volteara hacia el panteón y viera aquellas
extrañas luces que salían de una de las tumbas.
Fue
entonces que el chofer le dijo a Don Manuel que porque no escarbaban un
poco para ver que había allí , pues era de todos sabido que el oro
daban en veces esa luminiscencia tan característica. (aunque también
el fósforo de los huesos) .
Don
Manuel aceptó y el chofer se puso a escarbar , y cual no sería su
sorpresa que junto a un viejo esqueleto se encontraron 6 tinajas de
monedas . El chofer de Don Manuel propuso que se dividieran
equitativamente 3 tinajas cada uno , a lo que don Manuel acepto de
buena gana tomando las 3 tinajas que estaban "mas cerca de
el" y al punto las subió al carruaje. El Chofer hizo lo propio
con las suyas y ambos llegaron al pueblo y se fueron a sus
casas. Siendo Don Manuel un hombre adinerado , 3
jarrones de monedas de plata , no subirían en mucho la acomodada
posición económica que tenía.
Don
Manuel y su chofer jamás volvieron a tocar el tema de las monedas . A los
pocos meses el chofer renuncio a su trabajo diciendo que se iba para el
sur a buscar nuevos horizontes. Años mas tarde Don Manuel de la Fuente
tuvo que ir en viaje de negocios a San Luis Potosí y al entrar a
hacer unas compras a una enorme y lujosa tienda , se
topo en entrada con su chofer quien le dijo era el dueño de la
tienda.
Don
Manuel impresionado replico que como era posible que la hubiera comprado
si para ello se necesitaba de un gran inversión , a lo que el
chofer le dijo..¡¡Pues con las monedas que nos encontramos !!.....¿Pero
como?... replicó Don Manuel , si solo eran 3 tinajas de monedas de
plata....¿DE PLATA?.. contesto el chofer...si las monedas eran... ¡¡¡DE
ORO!!
Fue
entonces que Don Manuel comprendió que aquel día lluvioso y
en aquella oscuridad el había tomado las 3 tinajas que tenía "mas
cerca" sin detenerse a corroborar si todas tenían monedas
"del mismo tipo" .Y fue el azar ó el destino quien
hizo que el chofer tomara precisamente las 3 tinajas que
estaban repletas...de monedas de oro.
Cuentan
mis cuñadas , que el mismo Don Manuel de la Fuente ,
tenía la costumbre de jugar con sus nietos poniéndolos a
"limpiar monedas" - y yo presumo que no iba a limpiar las de
cobre- , luego de la "limpieza" , el abuelo las guardaba en algún
lugar de la casa que solo el conocía , por lo que todos los
nietos sabían que por allí en algún lugar misterioso de la casa ,
tenia el abuelito Manuel su buen "guardadito" de monedas.....
"muy limpias.
Pasaron
los años , Don Manuel murió , y el secreto de aquel enigmático
lugar se lo llevó con el , ¿Las habrá escondido tan
bien que nunca nadie supo donde? -eso es seguro- , pues
sus mismos familiares , comentan a manera de anécdota, que en algún
lugar de aquella gran casa de Nadadores , debe de estar aun
escondido aquel cofre lleno de monedas , esperando pacientemente
a que algún bisnieto le de por reparar la vieja casa, y en un
golpe de suerte, se tope accidentalmente .....con la herencia
del bisabuelo.
II.- SEGUNDA HISTORIA
Cuentan que allá por los años de 1940 , un conocido ganadero
de Cuatrociénegas salió en su coche con su chofer con rumbo
a la capital para cerrar algunos negocios , ya en el camino le
dijo a su chofer que se orillara de la carretera por que iba al baño
, para lo cual se quito un pesado cinturón de cuero que llevaba
ajustado en la cintura por debajo de la camisa , y el cual estaba
repleto de centenarios de oro , con los que pagaría los negocios que iba
a hacer , el chofer al darse cuenta de la cantidad de dinero que
llevaba su patrón, lo mato allí mismo ,dejando el coche
abandonado a la orilla de la carretera mientras el .... desapareció
para siempre.
III.- TERCERA HISTORIA
Hace algunos 30 , una señora de clase
media del pueblo de Cuatrociénegas decidió arreglar una de las
paredes de su cuarto y para tal efecto contrato a un albañil , quien
tumbaría todo el enjarre de la pared para ponerlo nuevo , y
le abriría además una ventana en el centro de la pared
para que le entrara mas luz al cuarto.
La señora dejo al albañil en la casa
mientras ella iba al mercado a comprar algunas verduras para la comida y
cuando volvió a casa su asombro fue enorme , pues en la pared
semi derruida donde el albañil estaba haciendo la ventana ,
se encontró el inconfundible hueco dejado por un cofre de
mediano tamaño y que debió de haber estado allí
enterrado por decenas y decenas de años.....¿Qué habría dentro del
cofre?...eso nadie lo sabrá jamás .... ¿Serían joyas y monedas
de oro guardadas allí por algún antiguo dueño de la casa a mas de
100 años en el pasado ?...¡¡seguramente!!....pues era costumbre de la
época el enterrar cofres dentro de las paredes donde los moradores
de la vivienda ocultaban sus joyas y monedas de oro para que
no se las robaran ?....del albañil y de su familia nadie supo mas ,
salieron ese mismo día del pueblo dejando su casa tal y como estaba
...y jamás nadie volvió a volverlos a ver. |