BOLETIN INFORMATIVO 005
MARZO 2006
 

La Hacienda de Adjuntas Centinela de la Historia

Por: Lucas Martínez Sánchez - Archivo General del Estado

La primer noticia que sobre el paraje en cuestión tenemos, nos la ofrecen Fray Juan Larios y el capitán del Bosque, quienes en la primavera de 1675, realizaron la primera expedición a Texas, imponiendo en su camino nombres a lugares, ríos, arroyos y accidentes naturales, algunos de los cuales han llegado hasta nosotros y otros se perdieron en el tiempo. De esta expedición se anota en el diario respectivo: “Caminaron seis leguas hacia el norte e hicieron alto en un punto llamado el Pajarito, a orillas del mismo río, que hallaron yermo y despoblado, sin señales de haber sido habitado anteriormente. Del Bosque tomó posesión con el ritual acostumbrado y le puso el nombre de San Felipe de Jesús”, esto acontecía el 30 de abril.

Con el establecimiento de varios puestos de misión en la región centro de Coahuila, y sede de la alcaldía mayor desde 1675 para luego en 1687 convertirse en la capital de la provincia de Coahuila, se promovieron los repartos o mercedes de tierra a los colonizadores, por ello se presentó, el 2 de septiembre de 1689 ante el primer gobernador, Alonso de León González,

uno de los vecinos de recién fundada villa de Santiago de la Monclova: Diego García, que había fungido como alcalde de Coahuila en 1688, y le solicita “se sirva Vuestra Merced de hacerme merced de seis caballerías de tierra y con saca de agua del río que pasa por esta villa, como media legua poco más o menos arriba de la cabeza del caballo, que desde dicha saca corran las dichas caballerías de tierra y dos sitios de ganado menor y uno de ganado mayor”, ante tal petición de tierras Alonso de León responde afirmativamente “le hago merced al dicho Diego García, para él sus herederos y sucesores”, esto ocurría formalmente el 20 de septiembre.

La fuente para este texto, se debe a la gentileza de la familia Neira-Vara, quienes son poseedores del manuscrito original del siglo XVII.

Continuando con nuestro relato, al año siguiente se lleva a cabo la unión matrimonial de la hija de Diego García, acta que transcribimos por ser uno de los primeros matrimonios celebrados en Monclova y porque incluye actores que iniciaron el difícil proceso de darle identidad a la región:

“En la villa de Santiago de la Monclova, en catorce días del mes de mayo de mil seiscientos noventa años, habiendo hecho las diligencias matrimoniales que manda el concilio de Trento, casé in facie ecclesia a Diego Ramón, hijo natural del capitán Diego Ramón, con Antonia García, hija legítima de Diego García y de Ana de Arizpe, españoles, habiéndolos amonestado en tres días festivos intermissarum solemnia, según el santo concilio, que fueron el día 30 de abril, primero de mayo y 3 de… del presente años. Siendo testigos el alférez Antonio Guerra y el alférez Rodrigo Flores, fueron padrinos de dicho matrimonio el alférez Joseph Pérez de León y Feliciana Camacho, todos vecinos de esta villa. Bachiller Cristóbal Estrada y Bocanegra”.

La merced del sitio de Cabeza de Caballo, se otorgaba con una cláusula obligatoria de poblar en el término de un año la tierra otorgada, y por ello encontramos a Diego García en abril de 1693, cuatro años después, solicitando a la autoridad una prórroga por no haber acudido a trabajarla “por haber sido los años tan calamitosos y no haberla podido poblar”.

El gobernador en turno, don Gregorio Salinas Varona, ejecutó por orden virreinal una expedición al desconocido norte de la provincia, saliendo de la Monclova el 3 de mayo de 1693, pasando por supuesto por el área que nos ocupa, de lo cual asienta: “Dicho día a las diez de la mañana salieron las recuas con la carga y soldados, camino del norte, orillas del río que pasa por dicha provincia y villa de Santiago de la Monclova y llegó a un paraje que llaman la Cabeza del Caballo, por estar puesta en un mezquite, donde hizo noche en una placeta que hace a orillas del río, que le puse por nombre el cuartel de la Santa Cruz, habiendo marchado este día seis leguas”, cabe aquí mencionar que el gobernador Salinas Varona, contrajo matrimonio en Monclova con Francisca Antonia de Castro, ambos de los reinos de Castilla, el 26 de julio de 1693.

Para marzo de 1697, ocho años después de haber recibido su merced de tierras, pide al gobernador don Gregorio Salinas Varona, autorice y mande hacer la medición respectiva de su posesión, lo que se autoriza y el 20 de marzo una comisión se traslada al referido paraje y da inicio a la medición, asentando que “estando en la hacienda de San Antonio, en la cabeza del caballo, como seis leguas de la villa de Santiago de la Monclova, Provincia de Coahuila”, se preparo un cordel “y en el cincuenta y cinco varas castellanas y una sesma (sexta parte) corta”, con lo que se establecieron para Diego García: 29 cordeladas de sur a norte partiendo de la saca de agua del río, de poniente a oriente 39 cordeladas, de norte a sur 29 cordeladas y de oriente a poniente 39 cordeladas, con lo que quedo establecida su tierra de labor y hacia el oriente o levante las restantes caballerías de ganado mayor y menor.

Hacienda de Adjuntas, circa 1920

Al año siguiente, en el mismo rumbo, en las inmediaciones donde se le dio terrenos a Diego García, con motivo de la visita episcopal del obispo de Guadalajara fray Felipe Galindo y Chávez, dominico, y habiendo mediado una solicitud de los indios Alazapas del rumbo de Boca de Leones, que por malos tratos de los encomenderos de Nuevo Reino de León, deseaban vivir lejos de vejaciones, el obispo los asentó con su autoridad en una nueva misión que se le dio por titulo San Antonio Galindo de Moctezuma, llevando a cabo la ejecución legal el entonces gobernador de la provincia Francisco de Cuervo y Valdés el 26 de octubre de 1698; El mismo Cuervo y Valdés, en un informe a la corona fechado el 23 de junio de 1700, dice: “...poblé en el nuevo valle de Candamo, distante de esta villa ocho leguas un pueblo y misión intitulado San Antonio Galindo de Moctezuma con siento y sesenta personas chicas y grandes, de las naciones Alazapas, Cenizos y Yezmalquios”. Esta misión, al parecer se extinguió en 1721, pues en el informe de misiones de Coahuila, que anota en su obra el cronista franciscano Fray Nicolás Antonio de Ornelas, deja de mencionarla para 1722 y así otros informes subsecuentemente.

En otra de las variadas expediciones que con carácter de autoridad entraban a la provincia de Coahuila, tocó por el año de 1730, el 8 de febrero, a Juan Berroterán, quien sin tocar Monclova, en su derrotero al norte pasa por el punto de Adjuntas.

En el diario que escribiera el acucioso franciscano Fray Agustín de Morfi, compañero de visita del caballero don Teodoro de Croix, a su paso por la villa de Monclova y de camino al norte el día 15 de diciembre de 1777, escribió:

“Salimos todos a las ocho rumbo al noreste por el gran llano del Pueblo de San Francisco de Tlaxcala. Rodeamos dos leguas por haber herrado el camino; a las once llegamos a un ranchito donde hay un ojo de agua cortito. Como a un cuarto de legua están unas cinco casillas de adobe desamparadas, que llaman las Adjuntas...”.

En pleno siglo XVIII, la merced de Diego García y la tierra de la desaparecida misión, pasaron a propiedad de don Juan Barrera, por compra que hizo a doña Juliana Ramón, “nieta del primer poseedor Don Diego García” y para el año de 1814, pasaba a ser propiedad de don Vicente Camacho, por deudas de don Juan Barrera.

En 1823, continuaba la hacienda de “San Antonio de la Cabeza del Caballo”, como propiedad de los herederos de Vicente Camacho: Juan María Josefa y María del Refugio, sus hijos.

En su paso rumbo a Texas, las tropas que llevara Antonio López de Santa Ana a la guerra de Texas, siguieron el viejo camino real que pasaba por San Antonio de las Adjuntas, donde el pasó el día 8 de febrero de 1836 y días después ahí acamparon sus hombres por haberles sorprendido una inclemente nevada que les ocasionó bastantes pérdidas en vidas y pertrechos.

En octubre de 1846, llegaba a la Hacienda de Hermanas la división americana, del general John Ellis Wool, donde los recibió Miguel Blanco Múzquiz, mayordomo de la hacienda de sus primos los Sánchez Navarro y al proseguir su camino rumbo a Monclova pernoctó en la de Adjuntas, de donde partieron, para hacer su entrada en Monclova el 3 de noviembre de 1846, cuando en el ahora desaparecido palacio del gobernador se izó la bandera norteamericana.

Llegada la época del auge algodonero en la porción central de Coahuila, y pasada ya la productiva cría de ganado menor, borregas, cobró nueva vida la hacienda, convirtiéndose en un nuevo centro de población, ya no sólo con algunas familias de peones, sino como comunidad en forma, al grado que el ayuntamiento de Monclova hubo de nombrar comisaría o juez, que se encargaba de cuidar el orden, reportar los delitos que se cometían, avisar oportunamente sobre las entradas de los indios y remitir a Monclova, a personas que cometieran alguna infracción mayor que ocupara la intervención del juzgado de primera instancia de la cabecera municipal.

Los censos disponibles en el Archivo Municipal de Monclova, nos reportan para 1849 un total de 522 habitantes, en donde los que se contaron aquel año a la familia Blanco compuesta por: Octaviano Blanco, 26 años, soltero Víctor Blanco, 24 años, casado Genoveva Castañeda, 21 años casada Octaviano Blanco, un año.

Al año siguiente de 1850, pasado ya el fatídico cólera morbus, que llevó a la tumba al patriarca de los Blanco don Víctor, encontramos en Adjuntas a su familia integrada de: María de Jesús Múzquiz de Blanco, 46 años, viuda María del Rosario Blanco, 35 años, soltera Víctor Blanco, 25 años, casado María Catarina Blanco, 2 años Zapopan Blanco, 17 años soltera Genoveva Castañeda de Blanco, 22 años, casada Jesús Blanco, 11 años Jacobo Blanco, 8 años Josefa Blanco, 2 años Octaviano Blanco, 2 años.

Como otras haciendas y propiedades rurales de los municipios de la zona centro, estuvieron en manos de inversionistas extranjeros, como lo fue el caso de San Antonio de las Adjuntas, cuyo propietario fue el alemán don Fernando Karbe.

Llegado el movimiento revolucionario de 1910, los alrededores de Adjuntas, sirvieron de paso a los contingentes constitucionalistas en los primeros días de su lucha, lo mismo que de las varias tropas federales que los combatieron, en los meses de julio y agosto de 1913.

Pasada la gesta revolucionaria la hacienda, fue adquirida por el general Bruno Neira, cuyos descendientes, como ya anotábamos al principio, refiriéndonos a las fuentes documentales, poseen en la actualidad el casco de la antigua e histórica hacienda, conservándola con el estilo y construcciones que datan desde la colonia, constituyéndose en la única hacienda de la región, al paso del principal camino real que aún se conserva en pie.

Las Adjuntas, nos recuerda a nuestro paso por el viejo camino de tierra adentro, la presencia constante en sus centenarias construcciones, una página especial de nuestra historia, la cual por muchos motivos, más de los aquí expuestos debemos, preservar, como monumento a la lucha y esfuerzo de nuestros antepasados por dominar el desierto y hacer de esta tierra un lugar para vivir, que Adjuntas, siga mejor destino que el que siguieron otros edificios que eran ni más ni menos que el alma de nuestra historia y hoy sólo aparecen esporádicamente en alguna fotografía.

Ahí está, a nuestro paso y recordándonos, a cada vista, el esfuerzo y la historia desde nuestra región, de la primigenia Coahuila de Larios, hasta los albores del siglo veintiuno.

Hacienda de Adjuntas, circa 1940

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