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La Plaza Principal y sus
antiguas
Ferias.

Historia y origen.
Con la propia fundación del actual
pueblo de San Buenaventura efectuada ésta el día 28 de mayo de 1748 por
el Capitán Pedro de Rábago y Terán,
hacia mención de un lugar establecido para la plaza de armas de 120
varas por lado, tal como se relata los documentos o acta de
fundación:
En el paraje y misión que
fue de San Buenaventura en el Valle de los Nadadores; en veintiocho días
del mes de Mayo de mil setecientos cuarenta y ocho años ( 1748 ) :
Yo dicho Gobernador y
Teniente de Capitán General; en virtud de lo por mi decretado el día
veinticuatro del presente pasé a este dicho paraje, y estando en él a
mas de las ciento cincuenta y ocho personas que componen las treinta
familias y un soltero, pasé a dichos pobladores al reconocimiento de las
tierras, sus linderos sacas de agua y planteo de su pueblo respecto a
hallarse la fabrica celda y capilla inmediata a la mojonera que divide
estas tierras de la de los Indios de Nadadores y habiendo hallado con
individual especulación terreno más propio para su planteo mande en un
alto delinear la plaza y en ella hice medir ciento veinte varas en
cuadro para su capacidad y en una de sus cuadras señalé para iglesia y
en su frente las casas del ayuntamiento repartiendo los otros dos
costados de solares entre los más beneméritos vecinos; y en este estado
lo dejé por haber finalizado el día lo que asenté por diligencia que
firme con los de mi asistencia según derecho de que doy fe
Pedro de Rábago y Terán
== De asistencia == José de
Castilla y Terán == De asistencia == Francisco José Sánchez

Plaza Zaragoza en el
año de 1906
En los casi 260 años de fundación de la
población La Plaza principal ha recibido diversos nombres como: Plaza
Mayor, Plaza de Armas, Plaza Zaragoza, Plaza Independencia, Plaza Hidalgo,
Plaza Juárez y Plaza de la Ferias.

Plaza en los años 1960
Plaza Zaragoza en 1900.
“Plaza de armas, plaza de musicales nidos,
frente a frente del rudo y enano soportal; plaza en que se confunden un
obstinado aroma lírico y una cierta prosa municipal”. Ramón López Velarde.
Oh Plaza Zaragoza!... placita de mi
pueblo, a ti quiero cantarte con notas de vergel, a ti quiero decirte que
eres raro diamante que del cielo cayó y se prendió en pecho de mi San Buena
amante, para que más luciera su tierno corazón.
Oh plaza de mi tierra de fresnos
seculares, donde mañana y tarde ha trinos y hay aromas de pájaros que cantan
mientras hacen sus nidos y cuentas a la amada sus endechas de amores y de
flores que tiene perfumes de ilusión
Oh plaza de San Buena que
todas las mañanas despiertas con la música de tus regias campanas que yo
como el poeta jerezano quisiera que algún día el Papa las oyera y así se
emocionara oyéndolas cantar; Placita que despiertas torcaces que se
embriagan de luz; Placita tan hermosa de “nidos musicales”, ¡ Cuántos
recuerdos tienes de mi anónima infancia que fuera una arenita que llevaran
las aguas rusticas acequias con que riega tus árboles algún “municipal”!
Noches de serenata,
noches-blancas de Feria en las que tus muchachas dan vueltas y más
vueltas”echando el ojo” al novio, mientras en la otra acera una moza y su
amado con emoción se besan.
Oh plaza donde otrora en
las noches de luna, mientras la humilde banda tocaba un viejo vals, nosotros
nos tejíamos por tus alrededores y brincando tus prados en muy loca carrera
por temor que el gendarme de pronto nos prendiera.
Cada una de las bancas que
tienen tantos años pueden contar historias de amor y desventura, de vírgenes
morenas que en instantes supremos entregaron sus besos al dueño de su amor.
Amores que unos, fueron hasta el fin de la vida porque sus ilusiones se
vieron convertidas en la más esperada y bella realidad. Otros fueron fugaces
igual que tus miles rosas que nacen como el alba y mueren agostadas cuando
se duerme el sol.
Oh bancas de la plaza de
mi tierra bendita, también fuisteis testigos de luchas fraticidas cuando tus
recios hombres ansioso de legar a sus queridos hijos un México más libre ,
de mayor esplendor, se alzaron como un solo hombre, unidos a hombro, unidos
mano a mano y fueron decididos a empuñar los fusiles por la revolución.
Plaza regia y coqueta,
corazón de mi tierra, que luces tan alegre en las noches de Feria, ¡Ay!
Déjame cantarte mi canción incolora con todo el alma mía que te ama y te
venera, como grato homenaje por las noches cordiales, por las noches amables
que le diste a mi vida en sus días de infancia que está ya tan lejos como
una estrella errante que brilló en una noche y se perdió en el alba.
Oh, rincón de esmeraldas y
gemas hechas flores! Dios te conserve siempre tus árboles frondosos ,
fuertes y acogedores para que sigas siendo orgullo de San Buena, nido de
aves canoras y sublimes amores.
(San Buena Estampas de mi tierra de Manuel Neira Barragán).

Uno de los famosos
sabinos plantados el 21 de Marzo de 1906 y traídos desde Melchor Muzquiz
Coahuila y que aún siguen en pie.
La
plaza principal, llamada de la Independencia, es un primoroso bosque de
fresnos de los llamados del sapín, unos y la mayor parte de nuestra fauna
común (frafinus viris) que crecen y se desarrollan prodigiosamente. En el
centro de esa plaza hay un hermoso y buen construido kiosco cuya primera
piedra colocó el progresista presidente de la “Junta de mejoras materiales
del año de 1892, don Julio Zertuche, y que después fue terminado por los
presidentes municipales don Epigmenio Cadena y don Mariano de la Fuente que
lo inauguró; las calles laterales de la propia plaza que son amplias y bien
enlozadas, tienen bancas de fierro y postes para alumbrado público, las
noches de serenata.(Historia
de San Buenaventura del Dr. Regino Fausto Ramón Cantú).

Vista de la Plaza
Principal (Calle Hidalgo)
Los
primeros antecedentes para que San Buena contase con una festividad que
permitiera festejar el éxito de una buena cosecha o bien la independencia
de México, se concede el 16 de Mayo de 1835 siendo Gobernador del
Estado de Coahuila el Sr. Agustín Viesca y Montes quien autoriza para
efectuarse una feria popular entre los días del primero al 30 de
Septiembre, y que a la letra se mencionaba que se permitían " todos
los juegos que estaban prohibidos por la ley ", estas festividades
solo se realizaron algunas veces, dado las múltiples dificultades por las
que atravesó el Estado de Coahuila y una sequía intensa además de que
no se contaba con una fuerte tradición para su organización.
Finalmente
a partir del año 1941 se reinician las suspendidas festividades en honor
al Santo Patrono, estableciendo las tradicionales ferias del 14 de Julio (
Las más rumbosas de norte de México como se hacían llamar), La reina
en este año lo es la Srita Lidia Gutiérrez González quien fue
coronada por el Sr. Pedro V. Rivera presidente municipal en ese año.
Por muchos años estas festividades tuvieron lugar en años en
la Plaza Principal, hasta que en 1987 da por concluida esta etapa que
muchos la recuerdan con nostalgia.
La feria anual de San Buenaventura, sin duda
la de más relieve en la región centro de Coahuila.
Un mes tenía de haber tomado las riendas del
Gobierno del Estado el Sr. Don Agustín Viesca y Montes, cuando concedió el
permiso, el Domingo 16 de Mayo de 1835 (el Sr. Viesca ha ocupado el sitial
gubernativo el día 15 de Abril) para que se verificara la PRIMERA FERIA
ANUAL DE SAN BUENAVENTURA, COAH., la que debería efectuarse en Septiembre
del 1º al 30 en la que se permitían “todos los juegos que no estaban
prohibidos por las leyes”.
Desde entonces, año tras año cuando ya se
acercaba Septiembre los “vivos” –que siempre los ha habido- se acercaban al
Alcalde solicitando el permiso para poner un “Puesto” (cantina) o un juego
de azar, y en estos entraban: el carcaman, las barajas de monitos, “La
Manita”, -aquella famosa flecha de metal o de madera que echaba uno a andar
a ver se detenía en un premio grande, que por lo general eran dulces en
forma de: un gato, un conejo, una muñequita, un gatito, un caballito, un
perrito, y cuando eran de artículos de “Barilla”, un paquete de orquillas,
un dedal, un paquete de agujas, un espejito redondo -algunos de ellos
llevaban por el reverso dentro de un vidrito, unos daditos con los que
jugábamos a los pares y nones-, bien, y otros solicitaban la venia para
juegos mayores como; “La Partida” Loterías, el Palenque de Gallos, Las
Carreras de Caballo, Las Corridas de Toros, las Funciones Teatrales, etc., y
en los últimos días de Agosto era un trajín encantador en la hermosísima
plaza sombreada de fresnos maravillosos que se tejían como palio de
esmeralda y que entonces le daban, como hoy también, un aspecto ensoñador
que invita a pasar horas felices bajo sus sombras amables.
Los puestos y cantinas se hacían con quiote y carrizo alrededor de la Plaza, “La Partida” se efectuaba en la Casa
que actualmente ocupa nuestro viejo compañero de escuela y amigo entrañable
Pedro Rivera; las funciones teatrales en el patio de la casa que esta en
contra esquina de la mencionada de la que era el dueño Don Santiago
Rodríguez.
Dentro del andador intermedio entre el
embanquetado interior y los fresnos, se colocaban los juegos variados:
Loterías, Juegos de Barajas, Del Trompillo, manitas de dulces y de premios
de chucherías; los puestos de frutas del Saltillo y de tierra adentro:
manzanas, perones que perfumaban el ambiente, naranjas de Montemayor y de
Monclova, que entonces las había allí , muy buenas; Cerámica de Guadalajara,
bultos de cacahuates “el ruido de unas”...
“Cañas”... que las
pregonaban “Cañas, cañas no barañas” y los improvisados restaurantitos, a
los que llamaban “Mesas” donde saboreábamos ricos platillos de arroz con
leche canela en polvo, de a tres centavitos, cabritos rellenos y aquel
platillo favorito que hasta la fecha se acostumbra aquí llaman “Cena”... que
hacía Doña Brígida y cuya receta desde hace más de un siglo se viene pasando
por la vía oral de padres a hijos. En verdad un “Bocatto de Cardinalli”. ¡Y
qué decir de los dulces y repostería de Don Pablo! ¡Que puchas y que
merengues, charamuscas y caramelos con sabor inolvidable! Ah y allá frente a
la Presidencia Municipal, por el mismo andador, un poquito adelante , la
lotería el PRIMER FONÓGRAFO QUE LLEGO A ESTA TIERRA, un triple alto donde se
colocaba un aparato reproductor y cuyos fonogramas era cilíndricos, del
reproductor salía un tubo de hule forrado de seda que terminaba en u disco
que tenía, creo que doce o veinte pequeños ductos donde se enchufaban unas
“tripas” de hule en cuyo extremo tenían una bifurcación con tubitos de
gutapercha que se colocaban en los oídos para escuchar, a tres centavos el
cilindro (por así eran) “La Batalla del 5 de Mayo”; “Últimos Momentos del
Gral. Zaragoza”, el Grito de Independencia”; y canciones populares. Al
iniciarse el cilindro hacían el pregón: ”Pregúntale a las Estrellas”,
canción por los Sres. Abrego y Picazo, fonograma Edison.
La Partida, ya hemos dicho que se ponían en
la Casa que es hoy de Pedro Rivera. Allí estaba imponente, con sus
cantadores tapatías que llegaban especialmente para amenizar este juego de
azar. Sobre las inmensas mesas se ponían pilas de veinte pesos cada una
formaban planchas que se podían medir por metros.San
Buena Estampas de mi tierra de Manuel Neira Barragán). |