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Santa Gertrudis y su manantial de aguas
curativas.
Antiguas haciendas de
leyendas, minería, sanación, diversión y tesoros escondidos

Localización
Un cerrito aislado de las “Las Mancas” (Manca = Olla grande,
= imposibilitar par hacer algo, = izquierdo), “Remate del
Lomerío”(antepuerta) (en el Poniente de río) y al otro extremo se le
llamó por muchos años el “Paso de las Mancas” ya que éste era el paso
natural hacia el norte del Estado y Tejas por donde transitaron por
muchos expedicionario e indios.

Geología del
Cerro y Minería
Una caliza pura de
excelente calidad, asociarse con sulfuros de mercurio, plata y plomo.
Dado esta característica del mineral a fines del siglo XVII se establece
una Hacienda de beneficio o minera llamada “Rancho Viejo” con su propia
mina y fundición hasta finales del siglo XIX.
En 1900 se hace un
estudio nuevamente sobre este mineral arrojando una ley plata de 8.3
Kg./t y un contenido de plomo del 40 %.
Agua Sanadora
“La Azufrosa”
El Manantial de
aguas termales sulfurosas El agua brota a una temperatura de 32 ° C; es
limpia, incolora y no potable por su olor desagradable y un fuerte
contenido de azufre 2.5 mg/lt y sales
Desde su
descubrimiento en la época colonial este fuente medicinal contra males
como; sífilis, pulmonares, reumáticos, gota o ácido úrico,
inflamaciones, dolores musculares, dolores propios del embarazo, etc.
por lo que años con año se sumergen en sus aguas miles de pacientes en
espera de una pronta salud.

Aguas termales
azufrosas
Antecedentes
Históricos
Ya en diario de la
expedición de Fernando del Bosque nos dice -1675- en compañía de los
padres comisario misionero Fr. Juan Larios y capellán Fr. Dionisio de
San Buenaventura,
En su diario
fechado del día 4 de mayo de 1675 menciona que: salió con lo suyos del
puesto de San Francisco del Paso en Nadadores; que pasó el río caminando
hacia el norte llevando a su izquierda una sierra muy alta que corre de
sur a norte,(Sierra de Sardinas), y llegó a un arroyo en una loma larga
que corre de poniente a oriente (Cerro de las Mancas
En 1725 el padre
fray Margil de Jesús venerable apóstol que luchó por mejorar condición
de la raza indígena, predicó Nadadores y San Buenaventura y estuvo una
temporada tomando los baños sulfurosos del paso de las Mancas por lo que
para esa fecha ya había asentamientos.
En el acta de
fundación de la misión de San Buenaventura del año 1744 el cerrito de
las Mancas sirvió como límite o mojonera de esta misión situadas en lo
más alto del cerro.
El fundador de la
Hacienda De las Mancas fue Antonio Castellanos este nombre fue cambiado
a Santa Gertrudis (Devoto de la Virgen ). Para 1753 había 23 habitantes,
esta segunda “Rancho Viejo” y que en su conjunto sumaban ya 54
trabajadores para 1761
Para inicios de
1800 estas 2 Haciendas son adquiridas por Don Antonio Rivas
Antonio Rivas
Bermejillo.- un hombre activo, instruido, emprendedor, valeroso, muy
católico y disciplinado. Nació en Álamo de Parras en 1772, en su
infancia aprendió cultivo de la uva, a los 14 años emigra en renta de la
Hacienda de Cuatro Ciénegas del Marques de Aguayo.
Al morir su padre
Antonio se encarga de los negocios y en uno de tantos viaje , se enamora
de Doña Rosa Cadena con quien se casa en 1805.
Se hace un buen
amigo y compadre del Sr. Gobernador Antonio Cordero y Bustamante y Los
Sánchez Navarro amigo íntimo y compadre de Don Ignacio Elizondo.
Alcalde de San
Buenaventura en 1811, participa con un grupo de 64 sambonenses
aprehensión de Don Miguel Hidalgo y sus caudillos en Norias de Baján con
su compadre Ignacio Elizondo. El presente Episodio da originen a una
leyenda de un tesoro perdido, consistente en un atajo de mulas y 2
carros con monedas acuñada y barras de plata que quitaron a los
caudillos, trasladado en la oscuridad de la noche hacia la “Casa Morada”
de San Buena o a la Hacienda de Rancho Viejo.
Alcalde nuevamente
en 1818 inicia la construcción de unas nuevas casas consistoriales
(Municipales) quedando estas frente a la Plaza Mayor y sobre la calle
real (Calle Hidalgo), a un lado de su propiedad la tradicional Casa
Morada.
Como un ferviente
católico una parte de su fortuna lo invirtió en mejorar la iglesia de
San Buenaventura disponiendo construir una capilla lateral a la antigua
iglesia, con todos sus ornamentos como; un imagen tallada, candelabros
en plata, manifestador, atriles, cruz, ciriales, etc. Encontrándose a
punto de morir ordenó en su testamento dar un monto de 300 pesos por año
y un día de agua de la hacienda para la administración de la iglesia por
la celebración de 3 misas al año para el eterno descanso de su alma.
Muere el 2 de
agosto de 1820 con grandes honras fúnebres y sus restos fueron
depositados en la Capilla de San José.

Alberca en lo
alto del Cerro de Santa Gertrudis
Diversión en
Santa Gertrudis en 1910 (Manuel Neira Barragán).
Los domingos se
hacían días de campo en la Azufrosa. ¡ Esta típica costumbre de mi
tierra tan arraigada ¡ Un grupo de familias, dos o más hacían el viaje
en carros rabones (carretones) o a pie para "ir tirándole a los
conejos".
No faltaba la
botellita mezcal, aguardiente o sotol , tortillas de harina con chorizo
con huevo, taquitos de frijoles con chorizo, ni los chicharroncitos de
puerco, los cabritos se conseguían en las majadas de Santa Gertrudis y
allí mismo se sacrificaban y se preparaba la fritada o en salsa de chile
y tomate o asada.
Ah.... y lo
principal: la guitarra, la eterna compañera de los sambuenenses de los
paseos. Allí estaba Alfredo Sifuentes, y su hermana Celia cantaban a dúo
y Felizardo que tenía una voz de barítono muy afinada y dulce ; allí
también se encontraba Juan Castro, un magnifico cantador, y tañedor de
guitarra.
Se pasaba el día
de perfecta cordialidad. Todo era armonía y familiaridad. Rarísimo que
hubiera un incidente desagradable, pues el respeto a las familias y a
los señores de edad, era tal, que no se atrevían los jóvenes a decir
alguna broma por ingenua que fuera, delante de ellos.
Un orgulloso
seudónimo de mis antepasados.
Siendo la vid un
cultivo que conocía muy bien Don Antonio Rivas intentó adaptarlo en las
tierras bajas de sus hacienda llegando a producir pequeñas cantidades de
aguardiente conjuntamente con la Familia de los Thomae, sin embargo un
cultivo que si obtuvo un fuerte desarrollo fue el del Camote (28
toneladas en 1910) y el que vendría a dar el apodo a mucho orgullo a sus
habitante y a la congregación como “Los Camoteros” de Santa Gertrudis.
Verso al cerro de
Santa Gertrudis (poema la vuelta al terruño Ferias de 1945)
Cerro
de Santa Gertrudis
de mi pueblo centinela.
eres encantado cofre
donde se guardan intactos
¡tesoros de mis recuerdos!

Iglesia dedicada a Santa Gertrudis
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